Wednesday, November 05, 2008

Llueven aviones

Ayer fue un día especial, un día que quedará registrado en la historia... o tal vez en la Historia, así con mayúscula. Primero, porque Barak Obama ganó las elecciones para presidente de Estados Unidos. Segundo, porque en México un accidente de aviación costó la vida al Secretario de Gobernación y su primer círculo de funcionarios. Tercero, aunque ésto sea especial sólo para mí o un par de personas más, porque ese avión casi me cae en la cabeza.

Ese martes salía de mi trabajo como cualquier otro día, tomé un autobús, y acababa de pasar por la esquina del accidente uno o dos minutos antes de que el avión cayera. El tráfico era muy intenso, y la gente a pie avanzaba más rápido que el camión. Yo escuchaba el radio, una crónica sobre el proceso electoral en EUA, y miraba a la gente que nos adelantaba. De pronto, la gente se detiene y comienza a señalar el lugar por donde habíamos pasado. Se formaron pequeños grupos de aparentes desconocidos. Se miraban entre sí y al camino que habían dejado atrás. Alguno dio un paso en dirección de las miradas. Se detuvo, miró atrás, al frente, y al piso. Se lo pensó mejor. Siguió avanzando alejándose de la conmoción. Un policía de a pie pasó corriendo, y detras de él, otro. Luego, montones.

Lo primero que pensé fue que había sucedido un asalto. Traté de ver lo que habíamos dejado atrás, pero los camiones no tienen ventana atrás, y las ventanas laterales no me daban el ángulo de visión que hubiera necesitado. Varios pasajeros hacen lo mismo, pero como no se ve nada, pronto abandonamos la curiosidad. Del otro lado de Reforma, comenzaron a pasar patrullas con la sirena a todo lo que daba. Si, un asalto. Pero uno grande, pense. Pasan un par de minutos más, y ahora, además de patrullas, comienzan a pasar carros de bomberos, grandes, y a toda velocidad.

Bueno, que esto ya no parece asalto. Se renueva la curiosidad, pero como no había manera de satisfacerla, lo único que queda es ver a la gente de afuera. El camión se siguió alejando de la Fuente de Petróleos, la gente ya no mira atrás. Nada pues, ya luego veré las noticias, si es que llega a salir.

Un par de kilómetros más adelante, me espera Maite. Ella sí oyó el radio, y me dice, llorando, que acababa de caer una avioneta y que el reportero decía que había cuerpos regados por toda la calle. Ahí es donde agradezco no haber podido ver nada. En camino a la casa encendemos el radio, y dicen que fue un Learjet del gobierno, probablemente de la Secretaría de Gobernación, pero que no hay información sobre pasajeros o destino. Ya han pasado 30 minutos del accidente.

Una hora después, llegando a la casa, encendemos la televisión y por primera vez veo lo cerca que estuve de que me lloviera un avión. Que me bañaran de fuego. Apenas ahí nos enteramos por los noticieros que Mouriño y sus más cercanos colaboradores murieron en el accidente. También habrá que agregar a la gente que no hizo otra cosa que salir de trabajar, caminar por la banqueta, y morir. A ellos no los mencionan. A mí no me hubieran mencionado.

Ellos ya no están, pero aquí estoy yo, simplemente por ir delante de ellos dos minutos. No es mucha la diferencia entre ellos y yo. Pero esa diferencia me salvó la vida.

En fin, que es un día especial.

12 comments:

Morex said...

Mi hermano, me alegra mucho que estés bien. Vivir de cerca cómo la muerte se lleva a alguien más siempre impacta.

Nosotros tenemos un sentimiento similar. Ya te enterarás.

Qué bueno que estás bien. El mundo no sería el mismo si ti.

Mando gran abrazo.

Anonymous said...

Esta cabron cuando pasas por algo asi... te pones a pensar muchas cosas... que tal si el camion se espero para dar el vuelto de un billete grande? O el chofer se paro para revisar algo?? O el sereno??
Es un instante el que estamos aqui... y un instante el que se necesita para que ya no lo estemos...
Pintale una rayita al xwing...

Sandy Gallia said...

Estás aqui, eso es lo importante para todos los que te estimamos, miles de abrazos para tí y para tu esposa =)

FerGil said...

Gracias a Morex, Hell-mutt y Sandy por sus comentarios.

La verdad, es extraño notar tan claro que "estar aquí" es tan... tan... no se, tan ajeno a nuestra voluntad. Depende del azar y con un poco de suerte, seguiré estando aquí un buen rato.

AzulAlbanta said...

Así es, ponderado Pepe Grillo: "Cuando te toca aunque te quites, cuando no... Aunque te pongas". Para desgracia o para fortuna, creo que esto aplica en la parte más determinante de la vida: la muerte. Pero nada, que aquí estás, que Maite llevó el megasustazo de su vida (y de bajada) y que entiendo perfectamente lo que pasó por el corazón de muchos. Mi hermano trabaja junto a la casa de Nellie Campobello, muy, pero muy, pero demasiado cerca de ahí. Y todos sabíamos ya lo que había pasado, menos ustedes, los que después de todo y para bendición de quienes los queremos, pudieron vivir para contarlo...

En fin, que ganó Obama, que en estos días pareciera como que el año se quiere apurar y terminar con noticias: buenas y malas, pero noticias.

Y ash, ya lo sabes, qué bueno que sigues aquí. NO PODRÍA QUEDARME SIN CONCIENCIA!!!

jcesarmo said...

En otros foros había comentado acerca del suceso y hasta bromeamos del mismo...

Lo que es cierto es que este tipo de eventos nos hacen ponderar nuestra propia vida y su inigualable sutileza.

Fue bastante impactante tu relato, pero más impactante fue el saber que estás bien y puedes contarlo.

Un saludo.

madre histérica said...

hola!!
buenisimo tu blog me encantó.

Que bueno que el aviòn sòlo te paso por encima.Que sustote!!!

voy a seguir leyendo. te invito a ver mi blog.
saludos

FerGil said...

Gracias por los comentarios! Echaré un ojo a tu blog, Madre Histérica!

Angie said...

que garrón que te comiste, la verdad, es que te hace pensar en muchas cosas.
bien por vos que seguís vivo, me encanto tu blog, si queres pasate por el mio.

Özer said...

Por andar de curiosa llegué a tu blog. Y ¡ay, con qué entrada me encontré! Eso sí que estuvo cerca. Llevo algún tiempo estudiando budismo, y cuando surgen las preguntas del tipo "¿por qué ellos y yo no?" la respuesta siempre es: Karma. Tus acciones te llevaron a pasar dos minutos antes de la tragedia. Muy difícil de entender, por lo menos a mí me faltan varios años de estudio para siguiera arañar la superficie de esos conceptos. Pero estás aquí, y seguramente aprecias un poco más la vida.

FerGil said...

Gracias, Ozer... bueno, karma es una de las muchas explicaciones, otra es la simple casualidad. A fin de cuentas, tales preguntas no tienen nunca una respuesta definitiva.

Vaya, con mucho, muuucho, este es el post que más respuestas ha generado, jejeje. Voy a ver si luego pongo el relato del día que me salvé por los pelos de que un carro se estrellara encima de mí, jojo.

PBetteo said...

Llueven aviones, llueven granadas.

Tu crónica me recuerda a la mía: a una par de cuadras de los granadazos de Morelia. Uno se entera tarde, aunque estés cerca.

Afortunados para contarlo, desafortunados por vivirlo, benditos por sobrevivirlo.

Abrazos!

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